Torpeza. Hermanas. Amor.
Denise Duncan, residente de la 5a edición de la Residència de Guions, define así su proyecto La matriarca. Hablamos con ella FUERA DE GUION
1. ¿Cómo surge La Matriarca? ¿Qué o quién es el detonante?
La Matriarca surge de mi curiosidad sobre los vínculos entre hermanas y sobre algo que me interesa mucho: el duelo por las personas que todavía están vivas. A veces perdemos una relación mucho antes de perder físicamente a la persona, y eso puede ser especialmente complicado si queda la sensación de que quizá todavía podríamos haber hecho o dicho algo.
El detonante es, en parte, mi propia relación con mi hermana. De pequeñas éramos muy unidas y, durante la adolescencia, nos alejamos mucho. Años después, una situación familiar difícil nos volvió a acercar y tomé conciencia de que, más allá de todas las cosas que nos habían separado, ella era una de las personas más importantes de mi vida. De hecho, la quiero con locura. Mi madre decía a menudo que, cuando ella ya no estuviera, nosotras solo nos tendríamos la una a la otra. Esa frase se me quedó dentro y ahora la entiendo completamente.
A partir de ahí aparecieron un par de preguntas que sostienen la película: ¿qué pasa con las hermanas cuando desaparece la persona que, de una manera u otra, ha organizado la familia? ¿Qué nos impide llegar a las personas que queremos? ¿Y por qué el amor familiar puede ser tan incómodo?
2. Tres palabras que definan La Matriarca.
Torpeza. Hermanas. Amor.
3. Referentes que hagan crecer el guion.
A nivel de humor, Michaela Coel y Phoebe Waller-Bridge, por la crudeza y porque hacen un poco lo que quieren sin pedir permiso ni perdón.
En cuanto a las relaciones familiares, Agosto, de Tracy Letts; Little Miss Sunshine, de Valerie Faris y Jonathan Dayton; Verano 1993, de Carla Simón; y también algunas películas de Kore’eda.
Y mi historia, mi familia y su manera de querer y de existir.
4. ¿Qué metodología utilizáis en el proceso creativo?
No parto de una metodología cerrada. El proceso es bastante intuitivo, pero necesita mucha reescritura y mucha conversación. Primero intento encontrar qué es aquello que realmente me mueve del proyecto, antes de saber exactamente cuál es la historia, así que voy del tratamiento a escribir escenas directamente, paso por inventar recuerdos, leo, vuelvo a escribir. Hablo mucho de los personajes, pruebo diferentes estructuras y vuelvo constantemente a las escenas para preguntarme qué quiere cada personaje, qué le impide conseguirlo y qué está escondiendo.
En este proceso, la tutoría también es súper importante porque me permite detectar cuándo estoy explicando una idea en lugar de estar haciendo una película, o cuándo creo que estoy yendo hacia un lugar y, en realidad, estoy escribiendo otro camino. Intento ir siempre de la idea abstracta hacia una situación concreta, hacia una acción, hacia una relación entre personas.
5. Completad la frase: Para escribir un guion es indispensable...
...saber por qué quieres escribirlo, qué herida, qué amor, qué pregunta, qué miedo te mueve a hacer la película.
(Y también aceptar que probablemente descubrirás qué quieres contar mientras escribes o cuando esté terminada… y eso está bien).
6. ¿Cuál es vuestro peor quebradero de cabeza durante el proceso de escritura?
Hacer que algo que para mí es muy importante no se convierta en una explicación. Cuando una historia tiene mucha carga personal es fácil querer protegerla, explicar qué significa o asegurarse de que el espectador entienda aquello que tú ves en ella.
Y quizá también mi tendencia al exceso: invento mucho, me enamoro de los personajes, de los ejercicios para entender quiénes son, etc. y me cuesta mucho decidir qué se queda.
Y el humor… nunca sé si estoy siendo graciosa o dramática tipo culebrón, y me he dado cuenta de que mi humor funciona cuando los personajes se toman la situación absurda totalmente en serio. Y hago gracia cuando no quiero.
7. ¿Qué ingredientes son esenciales para la elaboración de un buen guion?
Personajes que quieran algo y que tengan algo que perder, con una buena dosis de conflicto que no sea solo una idea, sino que pueda verse y afectar a las decisiones de los personajes. Y, preferiblemente, capas: secretos, contradicciones.
Y, sobre todo, una pregunta que no tenga una respuesta fácil. Para mí, un buen guion es aquel que no parte de una tesis que tiene que demostrar, sino de una pregunta que necesita explorar y que quizá, cuando empiezas a escribir, no tienes ni idea de cuál será la respuesta, si es que existe.