Identidad. Diversidad. Maternidad.
Mariona Martínez y Nuria Bestit, residentes de la 4.ª edición de la Residencia de Guiones, definen así su proyecto. Hablamos con ellas FORA DE GUIÓ.
Mariona es directora y guionista. Durante su adolescencia participó en proyectos audiovisuales con sus amigos. Se graduó en la ESCAC y sus estudios culminaron con Lluna de sal, un cortometraje de carácter social que conecta con su infancia y con su familia. El cortometraje se estrenó en la 69.ª edición de la SEMINCI en 2024, donde recibió la Espiga de Plata al mejor cortometraje internacional. Recientemente, ha terminado el máster en dirección en la ESCAC y, actualmente, se encuentra en proceso de postproducción de su último cortometraje.
Nuria es guionista. Se graduó en Cinematografía en la ESCAC. Cerró su etapa formativa con Lluna de sal, un cortometraje de carácter social que reflexiona sobre la discapacidad intelectual, la adolescencia y la amistad. El proyecto se estrenó mundialmente en la 69.ª edición de la SEMINCI (2024), donde recibió la Espiga de Plata al mejor cortometraje internacional. Actualmente, trabaja como coguionista en un largometraje documental en proceso de desarrollo.
¿Cómo surge vuestro proyecto? ¿Qué o quién es el detonante?
MARIONA: La película surge de nuestra motivación por volver a trabajar con Lluna, mi prima, una chica con discapacidad intelectual. Hace dos años, Nuria y yo coescribimos Lluna de sal, un cortometraje de ficción donde Lluna era el personaje principal. Esta historia es una nueva oportunidad para acercarnos más a ella y explorar otros temas que actualmente la atraviesan de cerca. Después de muchas conversaciones, nos damos cuenta de que hay uno que siempre vuelve: la relación con su madre, una figura muy presente en su vida. La película arranca con una inquietud muy concreta: “Me da miedo que Lluna deje de vivir su vida por su madre, tal y como ella ha hecho por su hija”.
Tres palabras que definan vuestro proyecto.
Identidad. Diversidad. Maternidad.
Referentes que hagan crecer vuestro guion.
Esta película la escribimos observando nuestro entorno, nuestra familia y a la propia Lluna, que es el motor de la narración. Aunque la historia se enmarca dentro de un naturalismo y un dramatismo arraigados en la cotidianidad, este realismo se ve constantemente destensado por la aparición de personajes carismáticos que, de manera a menudo torpe, impregnan la seriedad del relato de una comedia lúcida. Especialmente Lluna, un personaje que, a pesar de vivir momentos complejos, conserva una capacidad innata para hacer reír e iluminar la narración.
¿Cuál es la metodología que utilizáis en vuestro proceso creativo?
NURIA: Como es la primera vez que escribimos una película, todavía estamos encontrando nuestra metodología. Al principio pasábamos muchas horas juntas hablando de la película para entenderla de la misma manera y construirla de forma compartida. Ahora nos funciona muy bien que Mariona se lance a escribir de manera intuitiva y que después yo lo estructure. A menudo también escribimos por separado para intercambiar versiones y hacer un vaciado y un trabajo de reescritura conjunto.
Completa la frase: Para escribir guion es indispensable…
Tener ganas de registrar algo, ya sea una imagen, un personaje, un tema... Algo que te motive a sentarte en la silla cada día.
¿Cuál es vuestro peor quebradero de cabeza durante el proceso de escritura?
Los títulos y los nombres de los personajes. Y, teniendo en cuenta el proyecto actual, desvincularnos de la realidad que, queramos o no, se cuela constantemente dentro de la ficción.
¿Qué ingredientes son esenciales para la elaboración de un buen guion?
Para nosotras es esencial poder contrastar los materiales con gente en la que confiamos, pero sin perder de vista nuestra intuición, que al final es lo que marcará la dirección. Lo que creemos que es más importante, sin embargo, es pasárselo bien escribiendo. Que haya algo vivo y un componente de juego que te mantenga conectada al proceso.